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No hay una postura perfecta para trabajar, pero hay seis formas de mejorar la suya

Postura perfeita para trabalhar

¿Cuál es la posición perfecta para sentarse y trabajar? La pregunta aparece siempre y la respuesta más honesta es que no existe ninguna. Fue esa la conclusión de un estudio que Leitz realizó con el IGR, el instituto alemán de salud y ergonomía, sobre el bienestar en el trabajo híbrido.

El estudio siguió a 41 personas durante cuatro a seis semanas, en organizaciones públicas, privadas y sociales, desde la sanidad hasta la industria y los servicios. Antes de darles equipo nuevo, el retrato era este: el 91% ya sentía dolores o molestias típicos de quien pasa el día ante el ordenador, casi siempre en el cuello, los hombros y la espalda. Menos de una cuarta parte tenía un escritorio de altura regulable, cerca del 70% trabajaba con el portátil apoyado directamente en la mesa y casi el 85% no tenía ratón ni teclado pensados para ello. Es probable que reconozca aquí su propio puesto de trabajo.

Qué cambió al cabo de seis semanas

Terminado el periodo de prueba, el 81% de los participantes dijo que las soluciones ergonómicas habían marcado la diferencia en cuanto a comodidad y rendimiento. El alivio se notó sobre todo en el cuello, en el 60% de los casos, en la espalda, en el 53%, en los hombros, en el 40% y en las muñecas, en el 27%. Son buenos números, pero no son los más interesantes del estudio.

Lo más interesante es que casi dos tercios de los participantes cambiaron su forma de trabajar. Pasaron a alternar entre estar sentados y de pie con mucha mayor frecuencia, y el movimiento pasó a formar parte del día de trabajo sin necesidad de pensar en ello. Es decir, el equipo no corrigió la postura de las personas. Les dio la posibilidad de cambiarla varias veces al día, lo cual es otra cosa.

La mejor postura es la siguiente

Es esta la idea detrás del concepto Work Actively de Leitz, y por eso la pregunta sobre la posición perfecta no tiene respuesta. El cuerpo no se queja de estar en una posición, se queja del tiempo que pasa en ella. Dos horas seguidas en una silla perfecta hacen peor que dos horas en las que uno se levantó tres veces, ajustó la altura de la pantalla y pasó un rato de pie.

En el trabajo híbrido esto se vuelve más difícil de notar. En casa no está la reunión en la sala de al lado ni el paseo hasta la impresora, y es fácil pasar toda la mañana sin levantarse de la silla. La ventaja es que el puesto de trabajo en casa es el más fácil de cambiar: no depende de nadie y no obliga a tocar la oficina entera.

Por dónde empezar, y en qué orden

No hace falta cambiar el escritorio para empezar a trabajar mejor. Estos seis pasos están ordenados por esfuerzo e inversión, y cada uno resuelve un problema concreto del estudio. Vale más hacer el primero esta semana que planear los seis para el año que viene.

  • Levantar el portátil del tablero. Era lo que les faltaba al 70% de los participantes. Un soporte para portátil sitúa la pantalla a la altura de los ojos y saca el cuello de la posición de inclinación en la que pasa el día.
  • Enderezar la muñeca. Un reposamuñecas en el teclado o en el ratón cuesta poco y fue donde el 27% notó la diferencia.
  • Dar apoyo a los pies. Quien es bajo o tiene el escritorio alto pasa el día con los pies colgando. Un reposapiés, mejor de los que se balancean, resuelve eso y mantiene las piernas en movimiento.
  • Ajustar la altura de la pantalla principal. Si ya tiene monitor, un soporte fijo o un brazo articulado le deja cambiar la altura durante el día en vez de dejarla donde quedó.
  • Probar a trabajar de pie. No hace falta comprar un escritorio eléctrico. Un convertidor que se apoya en la mesa que ya tiene basta para saber si el hábito cuaja.
  • Cuidar el suelo y la silla. Quien pasa mucho tiempo de pie gana con una alfombrilla antifatiga o una tabla de equilibrio, y quien pasa el día sentado gana con un cojín o un taburete que obligue a corregir la posición.

Ninguno de estos pasos es la solución y ese es el punto. Juntos, lo que hacen es ofrecer el máximo de posiciones posibles a lo largo del día, lo cual fue exactamente lo que cambió el comportamiento de dos tercios de las personas que participaron en el estudio.

El estudio completo, con la metodología y todos los resultados, está publicado en el blog de Leitz.

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